


a velocidad del obturador determina no sólo un mayor o menor tiempo de incidencia de la luz sobre el sensor, sino que además, como consecuencia de esto, nos permite dar a nuestras fotografías una sensación de movimiento o calma, fluidez o congelación, según nuestras necesidades.
Quizás hayas notado que en lo poco que va de entrega ya he hablado repetidas veces de dos términos: velocidad de obturación y tiempo de exposición. De hecho los he usado para referirme al mismo concepto, pero ¿significan lo mismo?
Pues lo cierto es que, efectivamente, aluden al mismo concepto, si bien, en realidad, cada término es inverso del otro. Es decir, una velocidad elevada del obturador supone un tiempo de exposición reducido y viceversa.
Por eso, aunque lo más habitual es hablar de tiempo de exposición, si escuchas velocidad de obturación no debes preocuparte, eso sí, deberás tener en cuenta la citada relación entre ambos para no interpretarlo erróneamente.
Qué curioso que ambas escalas funcionen con pasos que permiten duplicar la exposición, ¿verdad? Y más curioso aún que estos pasos tomen valores como, por ejemplo, 1/30s en el caso de los tiempos de exposición, o como f/5.6 en el caso de las aperturas, ¿no crees?
Efectivamente, como bien imaginas, no es una coincidencia o algo simplemente curioso. Las escalas de apertura y velocidad de obturación están construidas de modo que sea sencillo lograr exposiciones equivalentes manejando de forma adecuada los pasos de apertura y de exposición.
Por ejemplo, suponte que quieres tomar una foto de un partido de fútbol y has comprobado que para que la exposición sea correcta los valores de apertura y tiempo de exposición más apropiados son f/5.6 y 1/500s, respectivamente. Sin embargo, observas que la foto sale movida, porque la velocidad de obturación no es suficiente.
Poniendo en práctica la relación de doble y mitad que hemos visto, una configuración con doble apertura (doble de luz), f/4, y la mitad de tiempo de exposición (mitad de luz), 1/1000s, ofrecerá una exposición similar a la anterior, y, probablemnte, evitemos que la foto salga movida.
Por supuesto, esta relación se hace extensible a medios y tercios, con lo que, a nivel de exposición,subir un paso completo (o un medio, o un tercio) en la escala de tiempos de exposición se "compensa" con bajarlo en la escala de la apertura del diafragma y viceversa.
¿Entiendes ahora por qué es tan importante conocer las escalas de aperturas y tiempos de exposición?, y lo que es más importante, conocer la relación que existe entre ellas.
Este juego de subir y bajar pasos entre las escalas de apertura y tiempo de exposición será una tónica en tus trabajos fotográficos.
Cuando necesites diafragmas cerrados para obtener una amplia profundidad de campo, lo compensarás con altos tiempos de exposición, por ejemplo, en paisajes. Y al contrario, cuando necesites bajos tiempos de exposición, lo compensarás con diafragmas muy abiertos, por ejemplo, en fotografía deportiva.
Bueno, pero centrándonos en los tiempos de exposición, ¿cómo sé qué tiempo de exposición debo usar para que una determinada fotografía aparezca lo suficientemente nítida?
Me temo que ahí no hay una regla, ni exacta, ni sencilla. Es cierto, que existen tablas complejas que te ayudan a calcularlo, pero entiendo que no tiene sentido ni aprendérselas de memoria, ni llevarlas impresas en el estuche de tu cámara.
Lo que, en mi opinión, deberás hacer es irte familiarizando con tiempos de exposición habituales para el movimiento de niños, la fotografía deportiva, la fotografía de paisajes, etc. Y eso sólo se consigue con práctica, paciencia y un poco de atención a la hora de manejar los controles de tu cámara.
Con el fin de que veas el distinto acabado que se produce en una fotografía al utilizar diferentes tiempos de exposición, te recomiendo que le eches un vistazo a este artículo (al que corresponde la imagen anterior). Creo que puede ser muy clarificador y ayudarte a la hora de empezar a trabajar con la velocidad de obturación.
Más que una regla, lo que debes conocer son los parámetros o factores que influyen a la hora de seleccionar un tiempo de exposición mayor o menor. Serán esos factores los que analizarás y considerarás para emplear un tiempo de exposición u otro.
Algunos de estos parámetros son:
Además de los factores anteriores debes considerar otro muy importante y ése es tu propio pulso. Así, cuando haces una fotografía, por muy bien que sujetes tu cámara y por muy tranquilo que estés, estás transmitiendo vibraciones a ésta. Y del momento de "apretar el gatillo" ya ni hablamos.
Este movimiento incontrolable puede, en función de cómo tengamos sujeta la cámara, del tiempo de exposición que estemos utilizando y también de la focal que usemos, verse recogido en la foto. En ese caso hablaríamos de una foto trepidada o movida.
Por supuesto, este defecto se puede evitar o reducir con la ayuda de trípodes para una mejor sujección de la cámara, disparadores remotos para evitar que al "apretar el gatillo" la cámara se mueva o, incluso, sistemas estabilizadores que neutralizan los movimientos producidos.
Existe una regla sencilla, aunque no infalible, para tratar de evitar la trepidación. Consiste en emplear siempre un tiempo de exposición que coincida o sea superior a la inversa de la focal con la que disparamos. Así, si tomamos una foto con un 50mm, deberemos disparar "a pulso" con un tiempo de exposición siempre superior o igual a 1/50s.
Llevamos hablando todo el rato de cómo saber el tiempo de exposición adecuado para obtener una foto "estática", sin movimiento, en la que el tiempo se detiene. Algo que por otro lado parece lógico, estamos hablando de fotografía y no de vídeo, ¿no?
Sin embargo, hay ocasiones en las que pretendemos exactamente lo contrario. Queremos que la foto muestre una estela, movimiento, fluidez...
En este sentido, si hay un elemento en el que pensamos, por encima de cualquier otro, es el agua. Pues ofrece las dos posibilidades, tanto una representación de dinamismo y fluidez, como la visión estática y "congelada".
Podemos pretender capturar "una gota aislada en el Universo", para lo que necesitaremos tiempos de exposición suficientemente bajos, condiciones de iluminación adecuadas y una amplia apertura del diafragma.
¿Te ha gustado esa fotografía? Puedes aprender cómo conseguirlo en La Guía Definitiva para fotografiar Gotas de Agua.
Por el contrario, podemos buscar que todas las gotas se fundan en un flujo continuo y "sedoso", en cuyo caso deberemos emplear tiempos de exposición altos.
Además deberemos contar con condiciones de poca luz, diafragmas lo suficientemente cerrados y de forma imprescindible con un trípode.
Mucha de la luz que vemos es una luz rebotada, reflejada en distintas superficies. Donde más se perciben estos reflejos es en superficies métálicas, agua o cristal. Lo que hace un filtro polarizador es reducir la luz que capta que provioene de estos reflejos.
Los efectos que notaremos al utilizar un filtro polarizador son:
Foto 1: Reflejos metálicos
Fijate en la diferencia entre estas dos fotos.
La foto de la izquierda se ha tomado sin usar el filtro, mientras que la de la derecha lleva filtro. Fijate cómo ha desaparecido el reflejo de las nubes en el capó del coche.
En esta otra foto se ve otro coche completo y se aprecia con toda claridad el efecto del filtro.
Mira también estas fotos del agua. Como se puede apreciar, las diferencias en los reflejos son notables.
Una de las consecuencias de utilizar estos filtos es el mayor contraste de las imágenes y la saturaciónde ciertos colores. Tenlo en cuenta.
Por último, debes saber que existen dos tios de filtros polarizadores en el mercado: los lineales y los circulares. Es muy común hacerse la pregunta: "¿Filtro Polarizador Lineal o Circular?". La respuesta rápida es: Circular. Ahora te explico por qué.
SI tu objetivo tiene Autofocus (AF), que son los objetivos que hacen hoy en día, es decir, que no necesitas enfocar a mano, necesitarás el circular. El problema del lineal es que cuando el objetivo gira a la hora de enfocar, el filtro puede girar con él, y tendríamos que estar girando nosotros a mano de nuevo el filtro hasta situarlo en la posición deseada.
Salvo que tengas un filtro lineal antiguo y quieras utilizarlo, si te estás preguntando cual comprar, la elección es circular.
Lo primero que recomiendo cuando hablo de filtros es buscar una buena marca. Lamentablemente, situar un elemento entre la óptica de tu cámara y lo que quieres fotografiar tiene sus consecuencias. La mínima es la pérdida de luz, y a partir de ahí en función de la calidad del filtro afectará más o menos a la de la foto resultante.
Por eso siempre, en cuestiones de óptica, recomiendo acudir a un fabricante reconocido.
Lo siguiente que tendrás que mirar es el diámetro de tu objetivo. Cada objetivo tiene un diámetro, y como estoy pensando en objetivos de rosca, de los que se acoplan a nuestro objetivo, es necesario que sean del mismo diámetro. Por tanto, antes de comprar un filtro polarizador, revisa las especificaciones de tu objetivo para asegurarte de que eliges el mismo diámetro.
Usaremos una técnica desarrollada por Mac Holbert que descubrimos en dPs.
Realizados estos pasos, la ventana de capas debe tener un aspecto como el puedes ver en la siguiente imagen